Politico
SEGRETI DI STATO (2003) di Paolo Benvenuti
Paolo Benvenuti por la primera vez su búsqueda rigurosa sobre un pasado no reciente para afrontar el terreno doblemente insidioso de la película-denuncia y la comparación con un clásico ya consagrado cine mundial: “Salvatore Giuliano” de Francesco Rosi.
Si sobre este según llano no es casi posible una comparación porque el estilo seco y ‘pobre’ del director toscano está lejano del del maestro napolitano, la dificultad está en la intervención sobre el material histórico. Por cuánto fue eficaz en su cauteloso barrido “Gostanza de Libbiano” por cuánto este “Secretos de Estado” amenaza de ser algo convincente y hasta poco productivo por la tesis que quiere enunciar justo a causa de su escena madre. Es la escena en que se quiere demostrar, gracias a la misa en fila de papeles con la reproducción del rostro de los personajes, que recuerda desaforadamente mucho la estrategia publicitaria del Bush administración en Irak, que fue una acción de fuego a Portella de la Retama que vio implicados todo: del Cia al X Mas, del gobierno al Vaticano.
Puesto que Benvenuti no tiene el nerviosismo didascálico de un Giuseppe Ferrara y puesto que éste es una película y no un sabio formulario, todo viene más enunciado qué probado. Bienvenidas no es un director que busca los escándalos a bonito correo y nadie niega la honestidad de su intento. Sólo que citar al cardenal Montini como jefe de los servicios ocultos “vaticani” hace un po’ sonreír e implicarlo en la matanza se convierte en así tampoco un golpe de teatro de buen gusto. El mismo vale por otros nombres excelentes, primero entre todos Giulio Andreotti que antes o después será considerado culpable también del hundimiento del Titanic. Siente que una película que tiene de la suya la atención a lo esencial (hechas hola los absolutamente superfluas secuencias sobre los lugares reales) pierdan luego su fuerza en un j’accuse que todavía queda todo que demostrar. El misterio sobre la matanza sigue reinando.
